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Tierra y superficie

Este es un proyecto que fue realizado en 2024 durante la materialización de mi Trabajo Final de Grado. Fue expuesta en el Museo de Pontevedra durante la exposición Pregar a pintura, comisariada por Carlos Fer.

Tierra y superficie

2024

Nogalina y pigmentos sobre tela

174 x 124 cm

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Partiendo de ideas que se originan a través de una investigación relacionada con el arte ecológico, la ruptura con el soporte tradicional y la influencia del Land Art, nace esta obra.

Uno de los puntos clave de la misma es el registro tanto del proceso como de la huella. 

El registro de la huella se lleva a cabo por medio de retales de tela reciclados y encontrados de forma casual, que son elegidos por su materialidad y grado de opacidad. Estos son intervenidos con aguadas y materiales como la nogalina y los pigmentos, también reciclados en este caso. De esta forma, la propia superficie del espacio es cocreadora del resultado final, pues son sus volúmenes, pliegues y texturas los que generan los patrones que finalmente se exponen. Por consiguiente, quedan registrados los espacios, en esta obra en concreto dos son ámbitos naturales y uno artificial (creado por el ser humano), que nunca volverán a ser iguales en otro momento en cuanto al resultado final. 

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Las dos telas realizadas en un entorno natural envuelven a la que se lleva a cabo en un espacio humano, lo que añade a esta contraposición entre humano y naturaleza, siendo en la realidad normalmente de forma contraria (el espacio humano rodeando el natural).

La obra crea un registro de vestigios de superficies que se relacionan y contraponen a través de capas, texturas y volúmenes. 

Por otro lado, se trata de un proceso que establece una conexión con el espacio en el que se realiza, una relación mano a mano con el entorno.  Al igual que hacía Richard Long, se trata de dejarse llevar por lo que el lugar concreto sugiere, jugar con los recursos del espacio y el azar del momento temporal y espacial concretos. Una intervención humana en un espacio de forma no dañina. 

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Como dijo Paul Ardenne, “absorber, como artista, la naturaleza, convertirse uno mismo o la obra en un componente de ella” ( 2022. Un arte ecológico.. Creación plástica y antropoceno, p.168). Se crea una relación entre el cuerpo del artista, el cuerpo pictórico y la propia naturaleza que son y resultan en la obra misma.

Por último, se vuelve a traer la obra al interior, al estudio. En este momento se lleva a cabo el cuestionamiento del soporte tradicional. 

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Tradicionalmente la pintura se presenta como una tela estirada en un bastidor, lo que limita de forma considerable la posibilidad de tridimensionalidad, los volúmenes  y el cuerpo de la misma. Por ello esta obra se presenta en un estado quizás más natural, en el que las telas se vuelven un conjunto y la pintura un objeto con cuerpo y movimiento propios.


En conclusión, Tierra y superficie es una obra que busca darle a la naturaleza un nuevo espacio que conquistar en un mundo en el que los terrenos naturales son cada vez más escasos. Todo ello jugando con la reinterpretación de los elementos tradicionales de la pintura, las huellas de los espacios en los que se realiza, la relación entre el cuerpo del artista y el entorno y el crear una consciencia sobre la huella climática del arte.

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